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viernes, 11 de abril de 2014

Oi Oi Oi... a perder en Charleroi!




Quienes me conocéis sabréis sin duda que no me pierdo ni un sólo partido del Bilbao Básket. Cada vez que juegan, allí estoy yo , en primera fila, que es desde donde mejor me oyen cuando les llamo inútiles y me cago un poco en ellos. Si señores: no hay para mí mayor diversión que hacerles burla desde mi asiento, y, en fin, bajarles un poco a tierra para compensar a todos los fans que (con tremenda falta de criterio por su parte) les animan cada día.

Sin embargo algunas veces ser anti-fan tiene tu precio, y no queda otra que viajar a otro país para poder abuchear a tu equipo. ¡Pero todo merece la pena cuando te ves en las gradas, mostrando amenazadoramente los pulgares hacia abajo, silbando las malas jugadas y vociferando rimas irreverentes sobre las madres de los jugadores!

En esta ocasión, el Bilbao Básket había sido (incomprensiblemente) seleccionado para jugar fuera de España, ni más ni menos que en Bélgica. De modo que me dije: chocolateeeee allá que nos vamos, todo sea por insultarles un rato desde las gradas. Y es que, por mucho que un servidor deteste viajar y no tenga ningún interés en conocer lugares situados a más de 100 metros de mi sofá y mi cama, de vez en cuando toca sacrificarse por el anti-equipo de uno.

Por desgracia, esta no era, ni mucho menos, la primera vez que me veía obligado a insultarles fuera de la comodidad de las gradas del estadio bilbaíno; por desgracia ya tuve que hacerlo en 2009 en Zadar (donde, tal como esperaba, perdieron) y en Moscú (donde pude gozar de la diversión añadida de lanzarles botellas de Vodka, y donde solté comentarios especialmente hilariantes sobre su modo de jugar -en parte debido al contenido de las susodichas botellas-).

La experiencia fue, contra todo pronóstico, bastante agradable. Ante un público insoportablemente divertido (los muy necios parecían estar disfrutando del partido), tuve el honor de aportar la nota discordante con mis tradicionales gritos, y con las rimas malsonantes que había ido preparando durante el viaje en avión. Aquí os dejo una pequeña muestra de la creatividad Jokiniana, las perlas con las que tuve el privilegio de amenizar el encuentro, que, de otro modo hubiera resultado carente de interés:

- Herbelle, belle, belle... sin Euskolabelle, belle, belle! 
- Adrien muerman! Si quieres encestar, más vale que se duerman! 
- Richard Scottex! Limpiame esto! (y enseñaba el culo)
- Markota! el dia que marques, te devuelvo las pelotas!
-Zengotitabengoa ...  mejor que tú jugaban las moas! (y eso que se extinguieron).
- Andy Panko! sal y vuélvete a tu banco! (el banquillo, se entiende). 
- Se la pases a quien se la pases, a Pasalic ni un pase!
-Toma Damir! que no, no tomes, que era broma! 
- Kavaliauskas! pa' lo que vas a correr, podrías salir en Katiuskas! 
- SanMartín! ¿cuándo te llegará el tuyo? 

(etc...)



martes, 4 de marzo de 2014

Intenso fin de semana

No importa lo duras que sean las condiciones, 
siempre hay tiempo de hacer una foto para el blog. 
En esta ocasión, una amable sierpe tuvo el detalle
de sacarme esta instantánea entre ataque y ataque. 


Un hombre tan ocupado como yo rara vez encuentra tiempo para quedar con los amigos (¿amigos?) y muy a menudo ni siquiera tiene tiempo para descansar durante el fin de semana.

Este sábado, sin ir más lejos, me disponía a comenzar un día vegetativo en el sofá, de esos que tanto me gustan, cuando recibí un encargo de rescatar ni más ni menos que a una joven de alta alcurnia llamada Daphne, prisionera al parecer dentro de un castillo.

La recompensa era suculenta y la moza estaba de buen ver; de modo que desempolvé mi viejo uniforme de las cruzadas que tantas glorias me reportó en el pasado, y conseguí acceder a la prisión. Lugar que, por otro lado, estaba repleto de trampas y de monstruos con tentáculos que me perseguían de un lado a otro.

Por suerte, las clases de aerobic a las que voy a diario están haciendo su efecto, así que, a base de muchos saltos conseguí irlos esquivando, no sin llevarme algún susto, hasta llegar a la cámara final, donde Daphne retozaba alegremente dentro de una bola.

La hermosa Daphne, posando con picardía. 
Le habría hecho de todo allí mismo.

A juzgar por su tono de voz, la doncella (si es que seguía siendo tal, cosa que dudo) había llegado a entenderse muy bien con el dragón. Allá cada cual con sus gustos, pero la chica, que al parecer no hacía ascos a nada, se mostró igualmente cariñosa cuando la saqué de allí.  Por cierto, que me encantó la ropa que llevaba, sin duda debido al calor que pasaría la pobre estando tan cerca del dragón.



La entrada original puedes leerla aquí, pero ¡esta es mejor!

lunes, 10 de febrero de 2014

Crónicas Magiares

Hotel, dulce hotel

Recientemente he tenido ocasión de viajar nada más y nada menos que a Budapest; una experiencia realmente interesante. Procedo pues, a relatar el ajetreado fin de semana que pasé en esta hermosa ciudad.

15:30 llego al hotel. Una bonita habitación, amplia y con vistas a una de las principales avenidas de la ciudad. Dejo los bultos y saco las fotografías de rigor.

15: 45 Decido comprobar la cama para ver si está en buenas condiciones. Parece blandita. En un arrebato, decido tumbarme para comprobar si podré descansar bien esta noche. Sólo un segundo.

17:30 Llaman a la puerta y descubro, con horror, que me había quedado dormido. Sube el mozo, para devolver el DNI que había dejado en recepción. Le doy las gracias, pero se queda en la puerta, con una mano extendida.

17:32: El mozo sigue en la puerta en la misma posición, puede que emulando a algúna personalidad egipcia.

17:33 Intuyo que no me ha entendido al darle las gracias en castellano. Pruebo con Inglés, Francés, Euskera y Alemán. No parece haber cambios en su actitud.

17:34 Decido cerrarle la puerta al mozo.

17:35 Miro por la ventana. Parece que está anocheciendo; por lo que más vale que salga cuanto antes si quiero disfrutar de la ciudad en condiciones. Decido tomarme un café antes, para despejarme del todo, ya que la siesta me ha dejado algo traspuesto.

17:40 Descubro un minibar junto a la televisión. ¿Tendrán café? Lo abro y descubro una gran variedad de bebidas surtidas, todas ellas etiquetadas en perfecto Húngaro. Decido probar suerte con una pequeña, de líquido marrón oscuro.

17: 45 Si eso era un café, yo soy el verdadero Jokin. He notado un agradable calorcillo por la garganta; así que me decido a probar suerte con otra botella.

17:46 Ugh! Con agradable sabor a anis, del fuerte! Ahora la verde!

17: 50 Qué buena idea poner un minibar en la habitación! Brindo por el que tuvo la ocurrencia!

17:51 jajajajaja eshto del minibbar elamonda. Al¡ora el botre ojo!

18:00 han kkamadfo los vcinops para qjarrse deel gruido! quepoca fgraciia! insenssats!

19:00 Cgreo quee mhe pasado, ssoloqueda 1 boteñña el el minibbar. A poor ka uktima!

19:01 Aaarhg! era afgua! ¿A quiém seleocurre dejar ESFO enel mminibar?

19:20 Assturiaaas patria queridaaaaaaaaa, asturias de mis amoreeeeees ... ¡ahora a los de la siguiente habbitafion! A ver, la 501!

20:01 Acabd de ssubirr el revisor... digo el de rrecepzion. Parrece qu ese han quejdo los de la 743, ¡brinndo por los abbstemios de la743!

21:30 No quedda nada en la nvera... empiezo a encontrarmmej ligeramente mareaddo. Voy a mterme en la cama, ya saldré manyana a dar una vuelta.

21:42 A cama ants era muy cómoda, pero ahora no deja de girar sobre sí misma...

22:45 Llamo a recepcion, para pdirles una camma que no gire.

22:46 ¡Me han colgado!

23:15 me voy a la camma de tods modos. Esto marea bastantte.

13:23 Aaaaaargh! que alguien apague la luz!

13: 30 Me levanto con la imperiosa necesidad de ir al baño y descubro, con horror que alguien debió de colarse anoche en mi habitación: me golpeó en la cabeza -el dolor todavía me dura- y, aprovechando que estaba K.O., aprovechó para vaciarme el minibar. ¡Canalla! Para más inri, en mi convalecencia del golpe que me propinó, me he perdido la hora del desayuno buffet.

13:45 Me vuelvo a la cama. El maldito debió de darme con ganas, porque aún veo doble y me duele horriblemente la cabeza. Llamo al servicio de habitaciones para que me suban provisiones. Espero que, una vez tenga el estómago lleno, pueda por fin salir a la calle.

14:10 Se presenta el mozo con mi pedido: pollo asado, bollos de chocolate, agua y fruta. Huele que alimenta. Aprovecho la visita para explicar al mozo que ayer entraron unos gamberros en mi habitación y me agredieron. Me mira extrañado. No obstante, le pido la hoja de reclamaciones.

15:20 He terminado de degustar el pollo y los bollos de chocolate, pero aún me siento con hambre. Llamo de nuevo a recepción para encargar una hamburguesa doble, dos batidos con nata y unos huevos rotos con Bacon. Ah, y la hoja de reclamaciones, que todavía no me la han traído.

15:45: De nuevo se presenta el mozo con el pedido, pero sin la hoja de reclamaciones. Se lo recuerdo, y comienzo a engullir esta nueva partida de alimentos. Me encuentro un poco lleno al terminar.

17:10 Creo que dormiré una siesta para bajar la comida, porque tengo el estómago algo revuelto. Me tumbo en la cama y programo el despertador para las 19:00h.

19:00 He tenido que ir corriendo al baño al sonar el despertador... esta vez para vomitar. No me encuentro con fuerzas de bajar a la calle esta tarde, creo que pondré la televisión en Húngaro y me acostaré un rato más. Hoy no creo ni que cene. Mañana a las 12 de la mañana sale el avión de regreso a Bilbao, así que esta vez espero levantarme a tiempo para poder disfrutar del buffet de desayuno... y sobre todo, para conseguir que me den la hoja de reclamaciones antes de salir de aquí!

viernes, 7 de febrero de 2014

De comercial a puerta fría por Venecia


Amelie, adivina a dónde se ha escapado tu enano de jardín.

Ayer me tocó nuevamente meterme en el papel de a Shylock, el insistente comercial a puerta fría  de Venecia, que se dedicaba a embaucar a los ciudadanos para que cambiasen su compañía de agua.

En esta ocasión fuimos nada más y nada menos que a la mismísima Venecia, convenientemente ataviados como comerciales. En mi caso, opté por añadir al atuendo un simpático gorrito rojo, emulando a mi admirado profesor Doffensmirtz, que tantas veces tuvo que verse disfrazado de enano de jardín durante su infancia.  A nuestra llegada a la ciudad de los canales no hubo tiempo para andarse con turisteos, sino que fuimos directamente llamando a los vecinos puerta por puerta, y recibiendo a los incautos que nos abrían  con el siguiente monólogo:

"Él me había avergonzado y perjudicado en medio riñón, se rió de mis pérdidas de orina y se burló de los kilos que había ganado. Despreció a mi profesión, rompió mi propaganda, enfrío a mis amigos entre las sábanas y me calentó entre las piernas. ¿Y cuál es su motivo? “Soy un jodío”. ¿Es que un jodío no tiene cojones? ¿Es que un jodío no te echa las manos al cuello, o a los órganos, como cualquier otro? ¿Es que no levanta pasiones entre aquellos a los que recomienda, con sentido afecto, gangas y ofertas? ¿Es que no se alimenta de la comida de los mismos crédulos, no es herido por las mismas asociaciones de consumidores, sujeto a las mismas enfermedades, curado por los mismos remedios homeopáticos, calentado por las mismas series de HBO  que un cristiano? Si nos pincháis, ¿no nos picamos? Si nos haceis cosquillas, ¿no os damos una paliza? Si nos envenenáis, ¿no sospechamos de la reina Cersei? Y si nos ultrajáis, ¿no hacemos cola durante horas para poneros una denuncia?
Si nos parecemos en todo lo demás, nos pareceremos también en eso. Si un jodío insulta a un cristiano, ¿Qué hará éste? Buscarlo en la RAE. Si un cristiano ultraja a un jodío, ¿qué nombre deberá llevar la paciencia del jodío, si quiere seguir el ejemplo del cristiano? Pues pedantería. La cultura que me enseñáis la pondré en práctica, y malo será que yo no sobrepase la instrucción que me habéis dado."

Y ya después del recitado, les pedíamos que nos enseñasen su actual factura del agua, tras ver la cual poníamos el grito en el cielo y tratábamos de que aceptaran la suculenta oferta de Iberdrola que les llevábamos. Alguno que otro cayó. 

domingo, 2 de febrero de 2014

A Bilbao!

El trayecto en avión mereció la pena.


El pasado viernes tuvimos el puente de la Constitución, y, aunque soy muy reacio a los viajes, esta vez me he animado a hacer uno cortito. Y es que, ya que el avión es el medio de transporte más cómodo, y aprovechando unas ofertas de Iberia, me decidí por fín a comprar unos billetes para Bilbao. 

No ha sido, aún así, un viaje barato. Saliendo de Pintxos como acostumbro, las cenas me han salido más bien caras, aunque el alojamiento gratis lo ha compensado un poco. El viernes a primera hora de la mañana cogí el autobús hacia el Aeropuerto de Loiu, y tras la rigurosa hora de espera para el embarque llegamos a nuestro destino literalmente en un abrir y cerrar de  ojos.         

La verdad es que he quedado gratamente sorprendido al ver la ciudad: limpia, con bastantes espacios verdes y calles peatonales por las que pasear. Nada que ver con el Bilbao gris y lleno de obras que suelen mostrar los periódicos. El alojamiento, en cambio, no ha sido tan de mi agrado: la habitación amplia, eso sí, pero con el suelo incómodamente abombado, y  nada menos que en un piso 16. Altura que, por otro lado, me ha permitido disfrutar de unas panorámicas realmente espectaculares.  
        
El sábado tocaba turistear, por lo que vimos el Guggenheim, la Basílica de Begoña, la Alhóndiga y Artxanda. Pudimos disfrutar del típico txirimiri vasco durante todo el trayecto, y no faltaron las fotos y la degustación de los típicos "tomates de Deusto", Carolinas y pastelitos de arroz (que han resultado ser unos dulces excepcionalmente buenos por lo que aproveché para surtirme de una buena provisión de ellos para llevarme a casa). Aprovechamos también el día para pasar por la Lonja y visitar a unos amigos.

Hoy domingo, más turisteo: la Plaza Nueva, con parada obligada en el Arenal, y luego paseo por Abandoibarra. Por suerte he encontrado, pese a ser domingo, varias tiendas de souvenirs abiertas donde me he surtido de recuerdos para mi novia y mis amigos. Resumen del fin de semana: andar, andar y mucho andar.

Un fin de semana intenso, con agradecimiento a Ana Rosa, por ser una excelente guía y una inagotable fuente de datos culturales sobre la capital Vizcaína, y a mi casero por la hospitalidad mostrada y la recepción con la nevera llena de alimentos. Gracias a ellos, me he sentido como si estuviera en casa. 

En un rato parto hacia el aeropuerto, donde cogeré el avión de vuelta Bilbao-Bilbao para llegar por fin a casa, porque mañana trabajo y prefiero acostarme pronto hoy. De modo que cierro el blog con algo de prisa, ya que si pierdo este vuelo me tocará sacar otro billete (y ya se sabe que a última hora se disparan los precios). Así que, hasta aquí la crónica de este puente aventurero. Cansado, pero con ganas de repetir la experiencia.